El paro y el déficit crecientes están poniendo a prueba las políticas del Gobierno holandés, que ha anunciado nuevas medidas de ahorro por valor de 6.000 millones de euros y que avanzó cambios en el tradicional Estado del bienestar, que no es sostenible en su forma actual.
Los nuevos recortes se suman a los 46.000 millones de euros de ajustes que Holanda ha aprobado desde 2010-